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Qué hacemos

Animamos y articulamos la acción social de la Iglesia para acompañar a las personas y comunidades más vulnerables, promoviendo su dignidad y el desarrollo humano integral y solidario.

Identidad y Espiritualidad

La Pastoral Social Cáritas es intrínseca a la misión de la Iglesia católica

La misión encomendada a Cáritas es seguir los pasos de Jesús. Él nunca fue indiferente al sufrimiento. Él es el buen samaritano (Lucas 10, 29-37), que muestra compasión y atención por los heridos y abandonados. Él también es el herido y abandonado, que busca nuestra atención y nuestro cuidado inmediato. En esta parábola, fundamental para nuestra identidad y misión, Jesús subraya la decisión personal del samaritano de ser el prójimo de la víctima.

En Cáritas, reconocemos que Jesús se identificó con los hambrientos, los sedientos, los extranjeros, los desnudos, los enfermos y los prisioneros. Él señaló los criterios para el juicio final y concluyó diciendo:

«En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (cf. Mt 25, 40). Somos llamados a ver el rostro de Jesús en cada uno de nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los pobres y marginados.

Por ello, el área de Identidad y Espiritualidad acompaña y articula la comunión con todas las pastorales sociales (Penitenciaria, Salud, Ecológica, …) de la Iglesia.

Vemos en cada prójimo a una persona creada a imagen y semejanza de Dios, a la que se dirige la llamada a vivir la vida plenamente, en cuerpo y alma y en comunión con los demás. Esa es la persona que queremos promover.

El mandato de la caridad que nos dejó Cristo abarca todas las dimensiones de la vida, todas las personas y todas las comunidades. Por eso es tan importante en nuestro servicio la «formación del corazón», junto con la profesionalidad:

«Las organizaciones caritativas de la Iglesia, comenzando por Cáritas (diocesana, nacional, internacional), han de hacer lo posible para poner a disposición los medios necesarios y, sobre todo, los hombres y mujeres que desempeñan estos cometidos. Por lo que se refiere al servicio que se ofrece a los que sufren, es preciso que sean competentes profesionalmente: quienes prestan ayuda han de ser formados de manera que sepan hacer lo más apropiado y de la manera más adecuada, asumiendo el compromiso de que se continúe después las atenciones necesarias. Un primer requisito fundamental es la competencia profesional, pero por sí sola no basta. En efecto, se trata de seres humanos, y los seres humanos necesitan siempre algo más que una atención sólo técnicamente correcta. Necesitan humanidad. Necesitan atención cordial. Cuantos trabajan en las instituciones caritativas de la Iglesia deben distinguirse por no limitarse a realizar con destreza lo más conveniente en cada momento, sino por su dedicación al otro con una atención que sale del corazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad. Por eso, dichos agentes, además de la preparación profesional, necesitan también y sobre todo una «formación del corazón».

(cf. Deus caritas est 31a).

Gestión de Proyectos

La Pastoral Social Cáritas Ecuador (PSCE) fundamenta su gestión de proyectos en el enfoque de Desarrollo Humano Integral y Solidario (DHIS), cuyo eje central es la dignidad de la persona humana, la promoción de su desarrollo integral y el fortalecimiento de procesos comunitarios sostenibles.

Desde el marco del Desarrollo Humano Integral y Solidario, la PSCE impulsa acciones orientadas a la transformación de realidades de exclusión y vulnerabilidad, a través de procesos sostenibles, participativos, solidarios y articulados que promueven la justicia social y el bien común.

La implementación de los proyectos se realiza en estrecha coordinación con las Cáritas Diocesanas, que, desde su acción pastoral y territorial, desarrollan intervenciones mediante las Cáritas Parroquiales, los grupos organizados —especialmente de mujeres— y el acompañamiento de agentes de pastoral social en los niveles parroquial, diocesano, zonal y nacional.

Actualmente, la PSCE, ejecuta un total de 21 proyectos, enmarcados en los siguientes ejes estratégicos:

  1. Atención Humanitaria, Gestión de Riesgos y Respuesta a Emergencias, y
  2. Promoción del Desarrollo Humano Integral y Solidario.

Administración

El área de Administración tiene como objetivo implementar una gestión integral que garantice la eficiencia operativa y la sostenibilidad institucional.

Para ello, se organiza en tres ejes articulados que fortalecen la capacidad organizativa y promueven la transparencia institucional: el Eje de Administración Financiera y Presupuestaria, el Eje de Gestión Administrativa y Logística, y el Eje de Talento Humano.

En este sentido, el área constituye un componente esencial del plan estratégico, ya que contribuye directamente al cumplimiento de la misión y visión institucional mediante una gestión eficiente de los recursos y procesos.

Nuestro Trabajo

Cada año, la Secretaría General camina junto a las jurisdicciones eclesiásticas, acompañando su servicio a miles de personas, especialmente a las más necesitadas, a través de acciones orientadas de la siguiente manera:


Medios de Vida Sostenibles

Impulsamos iniciativas que fortalecen la seguridad alimentaria, la producción local, los emprendimientos familiares y la economía solidaria, promoviendo la autonomía económica de las familias.

Desarrollo de Capacidades

Fortalecemos conocimientos, habilidades y organización comunitaria mediante procesos formativos en Desarrollo Humano Integral y Solidario, liderazgo, espiritualidad y derechos.

Protección y Bienestar Integral

Acompañamos a personas en situación de vulnerabilidad —incluyendo población en movilidad humana, comunidades afectadas por la violencia y personas defensoras de derechos— mediante acciones de protección, asistencia humanitaria y atención integral.

Desarrollamos respuestas en contextos de alta complejidad, brindando acceso a servicios básicos, protección de derechos y acompañamiento psicosocial, priorizando a quienes enfrentan mayores riesgos.

Ecología integral

Promovemos el cuidado de la casa común mediante prácticas sostenibles, protección de los recursos naturales y acciones frente al cambio climático, especialmente en territorios rurales y amazónicos.

Fortalecimiento Comunitario

Acompañamos procesos de organización, participación y resiliencia comunitaria, promoviendo redes solidarias, liderazgo local y articulación territorial.

Defensa de derechos y acompañamiento a personas defensoras

Promovemos y defendemos los derechos humanos y de la naturaleza, fortaleciendo capacidades de protección individual y colectiva, especialmente en contextos de riesgo.

Un enfoque transversal: la cultura de paz

Toda nuestra acción está inspirada en la construcción de una cultura de paz, basada en la justicia, el respeto, la solidaridad y el cuidado de la vida. Promovemos comunidades reconciliadas, seguras y capaces de convivir en armonía.

Promovemos el voluntariado

El voluntariado es el corazón de nuestra misión. Miles de personas en todo el país hacen vida el servicio solidario, siendo presencia cercana de la Iglesia en las comunidades.

Promovemos un voluntariado organizado, formado y comprometido, que actúa desde la fe, la solidaridad y el respeto por la dignidad humana.